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  1. En primer lugar, enhorabuena por la iniciativa de crear esta página, que va a permitir que los padres tengamos una mayor relación con la escuela y con las actividades que realizais con los alumnos.
    Por cierto, teneis ya decidido si vais a hacer viaje de fin de curso, y a dónde este año. Y sobre todo en qué fecha.

    Gracias y mucho ánimo

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    • Muchísimas gracias, estamos barajando varias posibilidades para fin de curso.Ya os contaremos.
      Estamos con mucha ilusión.
      Gracias de nuevo y un abrazo.

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  2. Buenas a todos y todas, quiero compartir con vosotros una manera de “jugar a la plasti” diferente, espero que os guste, yo lo he pasado muy bien.
    Un beso para el hada Lily.
    Os dejo el enlace a youtube.

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  3. Buenas noches somos los papas de David y Rodrigo, hemos encontrado este cuento y nos ha encantado. A los pequeñajos les ha encantado y a nosotros nos ha hecho pensar. es muy bonito. ¡SON NIÑOS!.

    Los niños que no eran como niños

    Érase una vez un país donde los niños y las niñas eran perfectos.

    Ayudaban a poner la mesa y a recogerla sin rechistar. Jugaban sin hacer ruido, siempre decían “por favor” y “gracias”, nunca se peleaban ni se manchaban la ropa y obedecían a las personas mayores. En el colegio, atendían a todas las explicaciones y siempre entregaban los deberes a tiempo. No podían comportarse mejor.

    Pero nunca reían.

    Sus madres y padres empezaron a preocuparse. Ni las comedias más divertidas ni los payasos del circo conseguían arrancarles la menor sonrisa. En el país jamás se oía una carcajada infantil.

    Pero un día llegó allí un extraño personaje, ataviado con ropa de vivos colores, un extraño sombrero y una flauta. Tocó su canción en la plaza, hizo salir palomas del interior desus mangas, saltó y bailó con las más estrambóticas cabriolas, y cuando vio todas aquellas caras serias y preocupadas preguntó:

    – ¿Ocurre algo malo?

    Y los adultos le explicaron, angustiados, lo que sucedía. Entonces, él los reunió en torno a un árbol y comenzó a explicar.

    – ¿Y si no siempre les prohibiérais…?

    Todos le escucharon y regresaron pensativos a sus casa. Pero algo había cambiado.

    Los niños y las niñas, aquel día, cantaron una canción, en voz no muy alta, a la hora de la siesta. Durante la merienda se lanzaron tímidas migas de pan a través de la mesa. Salieron a la calle y pisaron con cuidado sobre los charcos, y después comenzaron a saltar sobre ellos y a salpicarlo todo. Subieron corriendo las laderas cubiertas de césped prohibido, y se dejaron caer rodando desde lo alto. Y entonces, sólo entonces, las sonrisas que habían asomado temerosamente en sus caras se transformaron en carcajadas, y el aire se llenó del sonido de la risa.

    Desde ese día, se acabó la tranquilidad. Los niños se colgaban de las lámparas, lanzaban tizas a los profesores, bailaban sobre las mesas y fabricaban aviones de papel con los libros de texto. Comían con la boca abierta, jugaban con la verdura, se cubrían de barro de arriba a abajo y le escondían las gafas a los abuelos y las zapatillas a las abuelas. Y reían, siempre reían, reían todo el rato sin parar.

    También empezaron a pelearse entre ellos, a romperlo todo, a molestar a los perros y a los gatos y a lanzar piedras a los pájaros. Todo estaba hecho un asco, lleno de barro, de papeles sucios y de jarrones rotos. Y lo que era peor: con el tiempo, dejaron de reírse.

    Los adultos, enfadados, acudieron a buscar al personaje vestido de colores y le explicaron lo que estaba pasando. El mago se puso muy triste, y se quedó sentado bajo el árbol varias horas, pensando.

    De repente se levantó, sonriendo, y pidió a las personas mayores que llevaran a todos los niños y niñas a la plaza. Cuando estuvieron todos reunidos, les habló:

    – ¿Y si algunas veces hiciérais…?

    Y todo cambió otra vez. Desde aquel día, algunas veces, los niños y las niñas se portan bien, y otras se portan mal. A veces llevan los deberes hechos al colegio, otras veces no. Algunas veces juegan sin pelearse y sin hacer ruido, otras veces acaban recolcándose por el barro y tirándose del pelo en medio de una barahunda de gritos y silbidos. A veces la ropa les dura limpia todo el día, y otras veces hay que cambiarlos después del desayuno.

    Y a veces ríen, y a veces no. Pero desde entonces, son niños.

    +++++++++++++++++++++++++

    http://rapunzellblog.wordpress.com/2010/08/20/los-ninos-que-no-eran-como-ninos/

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    • Muchísimas gracias, familia. Es un cuento precioso. Lo guardamos en nuestro cajoncito de las colaboraciones, para publicarlo en cuanto o podamos. Nos encantan las colaboraciones de los papás y mamás. ¡Gracias!

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  4. Hola, soy Chary la madre de Celia.
    Me gusta mucho esta página y siempre que puedo entro en ella.
    Los comentarios que hacen ellos sobre las cosas te ayudan a hacerte reír un poquito.
    En general me gusta la página y quiero daros las gracias por el tiempo extra que le dedicáis.
    Saludos al hada Lily.

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